«Llueve fuerte.
El otoño está aquí.
La gata y el gato duermen en el reposapiés y en el sillón de lectura.
Parece que supieran lo que está pasando por dentro, y quisieran acompañarme.
Esta mañana me tomaba el café —solo— apoyada en la pared de piedra del patio, observando cómo el viento mecía las hojas de los robles —os carballos— que me miran cada día desde el otro lado del jardín.
Sobrecogida por la belleza del momento, no tenía música puesta.
Quería escuchar el silencio del aire, concentrarme en el aroma de la tierra mojada y contemplar el verde apagado que va dejando espacio al ocre, al amarillo de cuando las hojas se secan
…y caen.
No sé si son las estaciones en el estado más puro que he conocido;
las castañas soltándose de los castiñeiros en otoño, las huertas rebosantes en verano, el frío seco y los árboles desnudos en invierno; el renacer de la primavera.
No tengo idea de qué tiene esta tierra mágica, que me hechiza y me hace amarla cuando acoge a un árbol japonés y a un señor olivo en el mismo patio.
O sí, puede que lo sepa.
Puede que lo sepa, pero lo único que pasa es que aún no le pongo palabras (como también me pasó, en su momento, cuando llegué a Perú y no me sentía de ningún país).
Porque para leer el mundo hay que estar en él; sentirlo, abrir el cuerpo y salir de la cabeza.
Y eso es algo que solo sé hacer cuando abro mis alas, y me separo de mis raíces originales.
Les tomo prestada esta combinación a Rubén y Lucy, de «algo que recordar».
Siempre reflexionaron sobre si quedarse en una tierra o escuchar la llamada de las almas nómadas; sobre si hacerte parte de una cultura, o participar un tiempo, y luego marcharte a conocer otra.
Cuando a finales de 2022 me quedé dos semanas por Galicia encontré a personas que decían algo similar, pero se posicionaban:
—No quiero seguir cambiando de sitio.
—Quiero un lugar donde sentirme parte de una tribu.
—Me apetece echar raíces.
Yo era de las que no lo veía claro, y menos estando en la plena crisis en la que estaba.
- ¿Para qué preocuparse de eso?
- ¿Para qué necesitas saber lo que harás dentro de x tiempo?
- ¿Por qué no conectarte con lo que quieres ahora, y ya verás qué pasa luego?
Lo cierto es que aún no tengo respuestas, ni opciones correctas o incorrectas.
La teoría es que te quedas en un lugar y creas familia y te desarrollas en ese lugar porque te ha tocado —por el trabajo, por la circunstancia, por la vida caprichosa—.
Sin embargo, ¿es la práctica, la vida, la felicidad, la libertad que quieres… realmente así?»
Te dejo espacio para que lo reflexiones conmigo.
Apertas!

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